POR MARCELA POBLETE CÁCERES, diario EL MURO
Si bien la moción pretende responsabilizar a los dueños del cuidado y protección de sus animalitos, incluye un artículo que permite “la eutanasia”, medida inaceptable para las diversas sociedades protectoras de animales existentes en Chile. Para nadie es una novedad ver perros vagando por las calles. En muchos casos, perros sin hogar establecen su territorio y se hacen parte de un determinado paisaje, logrando sobrevivir por años al amparo de la caridad de transeúntes o vecinos del sector, pero claro está que esta no es una forma digna de vida para nadie, ni siquiera para un simple animal. Según las estadísticas del Ministerio de Salud, hay cerca de 220 mil perros vagos en las calles de la Región Metropolitana. De esta considerable cantidad sólo el 27% corresponde a perros sin hogar, es decir, 59.400 perros no tienen dueños. El porcentaje restante recorre las calles por la irresponsabilidad de quien alguna vez lo aceptó como mascota. El que existan mascotas en las calles resulta un problema desde el punto de vista sanitario, social y, por qué no decirlo, cultural. Enfermedades, accidentes y ataques a transeúntes son suficientes motivos para preocuparse. Si a esto le sumamos el amor que profesan muchas personas por las mascotas, el resultado sería una sociedad protectora de animales, como las más de quince que existen sólo en la Región Metropolitana, pero que desgraciadamente no dan abasto para los miles de perros y gatos que deambulan por las avenidas de la capital. A esta triste realidad las autoridades buscan dar una solución. Un remedio que cure la enfermedad y no un calmante, aunque primero debe removerse la conciencia de quienes deciden tener mascotas y no que estas paguen la irresponsabilidad de quienes los botan a la calle o no cumplen con las medidas de resguardo necesarias, según la naturaleza de la mascota.
En nuestro país las acciones gubernamentales de protección hacia los animales han sido lentas y, a juicio de veterinarios especializados y de los amantes de estas criaturas, bastante deficientes. Hasta el año 1962 no existía texto legal con disposiciones sistemáticas que castigase la crueldad con los animales, y sólo se podían encontrar normas dispersas sobre esta materia. Lo más general estaba contenido en el Código Penal que consigna castigos para los malos tratos inferidos a animales. Sólo en 1989 se promulgó la ley 18.859 estableciendo que quien cometiere actos de maltratos o crueldad con los animales podrá ser castigado con la pena de presidio menor en su grado mínimo y multa de uno a diez ingresos mínimos mensuales. A la luz de esta legislación deficiente, una comisión encabezada por el ex diputado Exequiel Silva y apoyado por el Colegio Médico Veterinario, presentó una moción para llenar el vacío que existe en torno a esta materia en nuestro país. Sustentaron su moción en el principio de que el maltrato animal suele ser la primera manifestación de tendencias antisociales y delictivas, es deber de la autoridad prevenir y sancionar dichos actos. Esta iniciativa fue votada finalmente por el parlamento en octubre del presente año, instaurándose la ley 20.380 sobre protección de los animales. El artículo 3° establece que toda persona que a cualquier título tenga un animal debe cuidarlo de acuerdo a las necesidades mínimas de cada especie y categoría, y a los antecedentes aportados por la ciencia y la experiencia. Este punto es crucial para nuestro reportaje y fundamenta el alegato de los amigos de las mascotas, que se oponen a un proyecto de ley en discusión que se refiere a la tenencia responsable de mascotas, y que, dentro de sus instrucciones, faculta a las municipalidades a practicar “la eutanasia” en animales callejeros. Leonardo Da Vinci predijo: “Vendrá un día en que dar muerte a un animal nos parecerá delito, como nos parece ahora dar muerte a un hombre” Esta frase representa cabalmente a Carmen Inzulza, defensora de los animales, quien en carta dirigida a El Muro, expresa su angustia ante el proyecto de ley y la posibilidad de revivir las matanzas en los caniles municipales o más popularmente en “la perrera” de Santiago.
Según el espíritu de la Comisión de Salud de la Cámara baja, el proyecto de ley tiene por objeto regular la responsabilidad por los daños a las personas y a la propiedad que sean consecuencia de la acción de mascotas y animales de compañía; proteger la salud pública, mediante el control de la población de mascotas y animales de compañía; proteger la salud animal promoviendo su bienestar, mediante la tenencia responsable. Entiéndase la tenencia responsable como el conjunto de obligaciones que contrae una persona, cuando decide aceptar y mantener una mascota y que consiste en proporcionarle alimento, albergue y buen trato, brindarle los cuidados indispensables para su debido bienestar y no someterlo a sufrimientos evitables. Esta moción obliga a las municipalidades a dictar una ordenanza sobre la tenencia responsable de mascotas, adecuada a las normas que dicte el Ministerio de Salud, considerando la existencia de un registro obligatorio de mascotas, la identificación de las mismas y de sus propietarios. También las municipalidades estarán facultadas para implementar un sistema de recolección de animales abandonados en la vía pública, sitios eriazos o lugares donde transite público. Las municipalidades, junto a la autoridad sanitaria, podrán disponer la eutanasia de los animales de los que trata la ley (mascotas y animales de compañía), especialmente cuando exista peligro para la salud o la seguridad de las personas o para la salud pública. No existe ninguna otra especificación en este punto, lo que para los defensores de los animales resulta ambiguo y general, permitiendo segundas lecturas que atenten con la integridad y vida de las mascotas como ya ocurriera hace algunos años en “las perreras” municipales. Puntualmente este es el punto que les provoca angustia a Carmen Inzunza, una fiel amante de cachorros. A su juicio, lo primero es “educar, crear conciencia respecto a nuestra propia responsabilidad en la generación de este problema (perros y gatos callejeros) y esterilizar; mientras eso no ocurra el problema continuará eternamente, ya que las personas van a seguir abandonado año tras año miles de mascotas”. Esta opinión la comparte don Julio Olave, presidente de la Fundación Gonzalo Olave, creada tras la muerte del actor del mismo nombre, quien a diario salía a las calles a alimentar a las mascotas callejeras: “la eutanasia no la concebimos. Un problema que se ha gestado durante años, debido a la nula educación en la tenencia responsable, no se puede erradicar en dos o tres días. Matando a los perros callejeros no se logrará nada, el problema se va a repetir en tres o cuatro años más”. “En vez de invertir en exterminar a los perros y gatos que deambulan por las calles, se deben llevar esos fondos a las sociedades protectoras de animales, ya que estas saben cómo encontrar un hogar para estas mascotas”, afirma el presidente de la fundación. Quienes tampoco apoyan la indicación que faculta a los municipios a exterminar a los perros vagos son los médicos veterinarios. Juan Alarcón, veterinario y profesor de la Universidad Santo Tomás, es enfático en el tema “no realizo y no realizaría nunca una eutanasia, ya que es un tema netamente social y de falta de compromiso en el tema de tenencia responsable de animales, conductas que a mi juicio deberían ser incluidas desde la educación básica para que los niños tomen conciencia que tener un animalito significa no sólo tenerlo por un mero gusto, sino que conlleva una serie de responsabilidades y entrega”. Además, de acuerdo a lo planteado por el veterinario, “existen criterios para aplicar la eutanasia en casos justificados, donde se vea seriamente comprometida la calidad de vida del animal. Sólo en esos casos, para que el procedimiento resulte tranquilizador para la mascota, es recomendable que el núcleo familiar se despida con mucho cariño; así él puede estar más calmado y entender que lo que va a suceder es algo bueno. Más aun, el amo debiera estar en todo el proceso acariciando a su mascota hasta que se duerma completamente”. Situación que en ningún caso ocurriría con los perros callejeros.
Las distintas fundaciones y sociedades protectoras de animales realizan un sinfín de actividades, ya sea para protestar por alguna actitud o trato que no consideran justo para con los animales, como también promoviendo el cuidado y atenciones que debiéramos tener con las mascotas. Así nos cuenta don Juan Olave, ya que su fundación, comprometida con la tenencia responsable, está interviniendo en algunos colegios, en especial los de la línea Montessori, realizando charlas en relación a las responsabilidades que se asumen cuando se tiene una mascota en casa. Otro factor importante que se debe considerar es el aspecto preventivo. En este sentido la fundación ha realizado varias jornadas contando con la acción de veterinarios voluntarios y de clínicas que han aportado con material para la esterilización de perros y gatos. “Contamos con profesionales voluntarios que nos han facilitado todo para ayudar a controlar la población callejera”. Una medida que ha tenido gran aceptación y cobertura medial han sido las jornadas de adopción de mascotas, las que se han realizado en conjunto con otras organizaciones. Estas actividades han permitido encontrarles hogares definitivos a varios perritos abandonados. “No queremos tener perros en las calles, no los vamos a dejar allí, pero tampoco podemos tenerlos en refugios. Estos, tarde o temprano terminan colapsando, por eso, nos empeñamos en encontrar una casa definitiva para los callejeros”. Si bien las organizaciones que van en ayuda de los animales vagos han sacado la voz de manera enérgica, quienes definitivamente tienen en sus manos el proyecto de ley no han sido tan claros. Por una parte, Guido Girardi, senador miembro de la Comisión de Salud de la Cámara alta, se opone a la indicación de eutanasia, pues la considera una medida muy dura, y que se olvida que la responsabilidad es de los dueños. Por su parte, el senador Mariano Ruiz- Esquide estima que este método debe ser considerado como una última medida, y debe ser una decisión que tomen las municipalidades. Un factor importante a tomar en cuenta es la opinión de los parlamentarios y la del gobierno, que fue quien instruyó la medida, si se considera que una de las actividades promovidas por la Comisión Bicentenario es la de buscar al perro quiltro del bicentenario, concurso fotográfico que pretende reconocer el papel emblemático que juega este animal en nuestras vidas e incentivar la tenencia responsable y la adopción.
En la provincia bonaerense Almirante Brown, el tema de los perros callejeros también resultaba un problema urgente de resolver, considerando la cantidad de perros vagos que se encontraban desprovistos de atención veterinaria, siendo portadores de numerosas enfermedades que podían afectar al ser humano. Esta situación removió la conciencia de las autoridades de la comuna, quienes con la clara idea de que la eliminación física ataca las consecuencias y no las causas del problema, y que constituye una respuesta inaceptable desde el punto de vista ético al atentarse contra los principios de defensa a la vida, decidieron adoptar medidas que son dignas de ser repetidas. Se creó un Centro Municipal de Salud Animal y Zoonosis, cuyas labores son mantener la salubridad, vacunación y esterilización de animales domésticos de manera gratuita. Este centro cuenta con un móvil de salud para efectuar castraciones en la periferia de la ciudad y en zonas de escasos recursos. Asimismo, mantiene un registro de las mascotas y sus dueños. Además, este centro debe realizar campañas de esterilización con el apoyo de programas de difusión tendientes a concientizar a la población de la importancia de control de la natalidad animal como único medio de lograr el equilibrio poblacional y favorecer la adopción de animales abandonados. Finalmente, los responsables por el arrojo y/o abandono de las mascotas en la vía pública serán sancionados con una multa de 5 a 50 módulos –una especie de UF chilena– ($15.213 a $152.131) y quienes apliquen malos tratos o actos de crueldad a las mascotas, son sancionados con multas de 50 a 500 módulos ($152.131 a $1.521.315). Esta medida, que ya lleva seis años, ha tenido gran éxito desde todo punto de vista. Ha reducido considerablemente la población callejera y doméstica, se han optimizado recursos, todos los animales tienen acceso gratuito de atención, se ha educado a la ciudadanía respecto a la tenencia de mascotas y, por sobre todo, se ha respetado el derecho a la vida de los animales.